El trampero de newen. Modelo para la gestión de la energía vital.

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El trampero de newen

Modelo para la gestión de la energía vital.

 

Emilio Tomás Placencia Escalona

Quirihue, Chile

Tercera edición, 2017

Primera edición, 2013

 

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

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Contenido

Abstract rustic:

Definiciones:

Introducción.

Sobre la transformación de la energía universal a energía personal.

Una lectura de los vicios desde el discurso ecosistémico.

El asalto a sí mismo.

Doblegar los espejos del yo.

El lenguaje espiritual.

El diseño atencional del asalto a sí mismo.

El posicionamiento.

El punto de confluencia: Un lugar clave para la captación y almacenamiento de energía vital.

La taxonomía de los flujos pránicos.

Presas de acumulación de newen. Creando un paisaje de rehidratación espiritual.

El oportunismo del trampero como un sistema de sanación.

Una trampa para sí mismo: El autoengaño como método para el crecimiento personal.

Las 4 fases de la energía.

El recurso silvestre como punto de partida.

La energía se cría: Sobre el jardín interior y sus pranacultivos.

Competencia y cooperación.

Recolección y desaceleración del newen.

Newentropía: Desde el centro de la oscuridad surge un haz de luz.

El acceso errático.

Oasis pránico.

Diversificación de actividades espirituales.

Una actitud inadecuada, sostenida en el tiempo, es causa de enfermedad.

El nicho psicológico del Yo.

Soluciones apropiadas a la situación.

La conciencia de asalto.

La operativa del acecho.

Paralelo entre desarrollo espiritual prejuvenil y maduro.

Materialización: destilar y condensar la energía sutil.

Desde el control de bienes hacia el control de la información.

El control descendente para la delimitación del objetivo en la pradera pránica.

El enjambre para una identificación caótica del patrón de la motivación.

 

1.      Abstract rustic:

“Harnessing Energy” is a text that speaks of a way of looking at spirituality through the lens of ecology. It outlines a technique to capture elemental vitality and ride it. To use a hunting metaphor, if the ego was the prey, there would be a mass assault on multiple fronts, weakening its control mechanisms to the point where a critical moment is created when we can choose to leap to a higher vibrationary level.
This technique may seem something like a short-circuit.”

2.      Definiciones:

Trampero: Persona que construye y coloca trampas.

Newen: Energía o fuerza en idioma mapudungún. Refiérase también en múltiples contextos como a la fuerza interior, a la energía vital, a la fuerza del carácter y al poder de la voluntad.

3.      Introducción.

La actual y predominante tendencia a sufrir de una sequía vital nos ha llevado a elaborar la siguiente propuesta de cómo acceder a la abundancia y riqueza interior por parte de personas que nos encontramos deshidratadas del agua espiritual. En este ensayo buscamos determinar los principios para elaborar una operativa espiritual entorno a patrones ecológicos presentes en la naturaleza que nos faciliten su desarrollo.

Este texto trata sobre la lectura de la energía vital comprendida desde una perspectiva ecosistémica, enfoque de estudio que ha sido llamado generalmente como ecología interior.

Muchas denominaciones ha tenido el concepto de “energía vital” desde diferentes culturas. Para los hindúes es prana, para los japoneses es ki, para los chinos chi, para los maoríes es maná, para los griegos es pnuema, para los sioux es wakán, en nahuatl es ehécatl, para los mapuches es newen, el éter alquimista, el orgón de W. Reich.

Ahora bien, por ejemplo, japoneses y chinos hacen la diferencia de energía vital interior y exterior. Los japoneses a la energía vital exterior le llaman gong y los chinos kung. Ambas se refieren aproximadamente a lo que conocemos como energía cósmica, energía del universo o proveniente del gran espíritu, en otras palabras, a la energía presente en el ambiente cuya cualidad, al igual que la energía vital interior, es cohesionar, unir, dar y mantener la forma de todas las cosas.

4.      Sobre la transformación de la energía universal a energía personal.

El entorno -medio ambiente- es utilizado por nosotros como un recurso energético. Oxígeno, luz, minerales, biología son considerados como energía incorporada cotidianamente a todo nuestro organismo corporal, vital, etérico y multidimensional. Es cierto que para incorporar en nosotros está energía que se encuentra en bruto debe de sufrir una decodificación o una transformación o alquimia por nuestra parte, que nos la haga disponible, soluble o quelatizable, lo que se refiere a una conversión de la energía en trabajo útil, ya sea en conciencia atencional, intuición y sentido discursivo u entendimiento-comprensión. Dependiendo de las posibilidades de transformación que podemos elaborar para hacer cada vez más eficiente esta energía incorporada, podremos auto-organizarnos con mayor complejidad y acierto. La capacidad de auto-organización, vista como si fuese la voluntad para el manejo de la realidad en pro del propio organismo y del entorno, ocurre cuando el flujo de energía es suficiente para generar depósitos internos. La calidad de la energía incorporada se mide de acuerdo a su eficiencia de transformación (tasa de retorno energético) y en la perdurabilidad útil de acumulación en trampas de almacenaje interior. Las formas más útiles y duraderas en las que transformamos esos afluentes de energía exterior en energía vital son los reservorios de energía de alta calidad, a los que podemos llamar en un lenguaje orientado al desarrollo personal como la riqueza interior verdadera. A mayor riqueza verdadera tendremos mayor capacidad de dominio de nuestra realidad a través de nuestro campo volitivo.

A modo de anexo, esta interrelación directamente proporcional, entre riqueza verdadera y dominio o realización de la realidad, se ejecuta a través de actos de intercambio de unidades energéticas que podemos llamar biofotones y que producto de su universalidad de transacción de bienes y servicios a través de todas las dimensiones puede ser descrita como la moneda cósmica, cuyo servicio es mercantilizar unidades de trabajo en todos los niveles, más allá o más acá de lo referido por los fundamentos del actual campo de la economía. El filósofo chileno Dario Salas Sommer desarrollo este concepto de moneda cósmica en su libro del mismo nombre.

5.      Una lectura de los vicios desde el discurso ecosistémico.

Los llamados vicios pueden ser leídos desde este discurso ecosistémico como entradas de energía al sistema que están fuera de control y, también, como salidas de energía a modo de pérdidas entrópicas que los sistemas a mayor escala están absorbiendo, causando así la disipación de cualquier acumulación interna de energía que posibilite la mayor auto-organización del humano portador.

El desarrollo de mecanismos de control para mantener nuestro sistema en continua adaptación, en un movimiento estable y sin grandes pérdidas entrópicas depende de las formas con las cuales nos relacionamos con el entorno. Es aquí, entonces, donde muchas de estas formas de relación con nuestro medio ambiente pueden ser orientadas astutamente para cosechar los flujos energéticos exteriores en reservorios o acumuladores interiores, un ejemplo, es la técnica de robarnos a nosotros mismos.

6.      El asalto a sí mismo.

Una técnica milenaria utilizada por los indígenas mapuches del sur de américa es el asalto al ego, que significa robar o raptar las pertenencias del ego para otro fin mayor. Fundamentado en los malones, que eran expediciones para robar ganado a los españoles invasores conocidos como wingkas. Esta es una estrategia seudomilitar con fines de acaparamiento económico, cuya forma de asedio corresponde a una gran movilidad (en caballo) y una maniobrabilidad furtiva y aparentemente azarosa, oportunista, desde muchos flancos de ofensiva, de forma muy flexible y, con una excelente conectividad entre las unidades autónomas de ataque, que convergen en un solo objetivo predeterminado. Para el caso interior, tratando esto como una metáfora, consiste en aprovechar el plus motivacional que nos puede brindar la casualidad o el posicionamiento de las cosas en un presente dado. Me explico, si estamos atentos a crear una trampa de energía vital en el momento exacto donde no nos sea dificultoso para nosotros emprender tal acción, esto resulta suficiente para detonar la realización de una cosecha de flujos energéticos universales.

Bajo la orientación atencional del asalto a uno mismo, la oportunidad es crítica para obtener ganancias de cualquier tipo de actividad que emprendamos para elevar nuestra energía vibratoria interna. La oportunidad es aquella que se da cada vez que los mecanismos de control del ego se debilitan por situaciones sistémicas, dándonos así el pase para tomar las riendas de nuestra voluntad y poder iniciar una actividad de cosecha de energía para aumentar eficazmente la estabilización en el dominio libertador del ser.

La energía se comporta como flujo que traspasa membranas, donde nosotros solo podemos hacernos cargo del manejo de aquella que está dentro de nuestra propia bola de voluntad.

7.      Doblegar los espejos del yo.

Para esto, en un principio, debemos reaprender a sincronizar nuestras actividades de cosecha energética con estos periodos de déficit de la barrera egoica, donde podemos identificar el punto en que la energía pránica (sútil) se observa como abundante, sencilla y de fácil acceso. Estos puntos de acceso están siempre presentes, solo que para acceder a tal rata vibratoria necesitamos desarrollar en primer lugar una habilidad de lectura del paisaje pránico, y en segundo lugar, un receptividad profunda para acceder al flujo de calidad.

8.      El lenguaje espiritual.

Ahora, respecto a ver y sentir los patrones de la naturaleza en su multidimensionalidad, cabe mencionar que la percepción sensitiva, emocional y mental del flujo de alta calidad depende del prisma de la práctica y desarrollo espiritual. Dependiendo de esta, puede ser percibido como un flujo con características psíquico-astrales, sutiles-luminosas, causal, no dual o incluso simplemente burdas como calor u otras sensaciones. Hay prácticas espirituales que se asocian a cierto tipo de percepciones y hay otras que no establecen una rotulación o marca distintiva respecto a ellas.

9.       El diseño atencional del asalto a sí mismo.

En el asalto a sí mismo resalta la flexibilidad ante la eficiencia. La flexibilidad para capturar diferentes fuentes de energía sobre la eficiencia en capturar la energía en un solo tipo de situación particular o práctica espiritual. Es una multitécnica o, más bien, es un diseño de un tipo orientación atencional. Aunque, si es cierto, que el asalto a uno mismo busca restaurar el equilibrio entre ambas concepciones de flexibilidad y eficiencia, por la actualidad en la cultura espiritual persiste una sobrecarga especialista hacia la determinación de un solo tipo de forma para acceder a la energía (un eficiente monocultivo espiritual), en cambio, en el asalto en un principio prima la integración antes que la segregación de actividades espirituales, requiere de una conciencia atenta a la variabilidad del contexto pránico.

10.  El posicionamiento.

Es muy importante considerar siempre el desarrollo constante y creciente de nuestra capacidad de posicionamiento (movimiento de mente) para utilizar la energía, por una parte ecológica, sin el consumo y destrucción de su fuente y, por otra parte económica, para colocarnos en el lugar adecuado con el objetivo de recibir la energía sin realizar grandes esfuerzo. Esto sería como aprovechar la sombra bajo el árbol para refrescarnos sin destruir el árbol, siendo la sombra una energía gratuita disponible. Cuando utilizamos el posicionamiento para obtener energía útil estamos acudiendo a las funciones pasivas o servicios renovables del prana-sistema. Su objetivo final es equiparable al objetivo del taoísmo, llegar a la inacción, al no hacer, lo que significa estar constantemente justo en el lugar perfecto en el momento perfecto. La habilidad de posicionamiento trata de la asertividad del momento ahora. Dios en su dominio total de la información se encuentra siempre justo en el tiempo y lugar exacto. Para apuntar a una situación similar, el posicionamiento como información aplicada a la acción, consigue que la acción parezca inmóvil, parezca una acción sin esfuerzo, espontánea, pero que, en realidad, es una acción prediseñada que está realizando el proceso alquímico de conversión del prana a energía útil de alto rendimiento, sin involucrar una mayor pérdida por conversión. Todo esto debido a que sabemos posicionarnos en el punto de confluencia donde se juntan las interconexiones pránicas, utilizando el posicionamiento para asimilarnos a la naturalidad de los patrones del entorno. Esto nos proporciona un acceso más fácil del flujo sagrado disponible, acumulándolo y, en fin, obteniendo ganancia cósmica de ello.

11.  El punto de confluencia: Un lugar clave para la captación y almacenamiento de energía vital.

Situarse en el flujo energético es un tipo de información aplicada a la acción, que trae inmerso el conocimiento necesario sobre el funcionamiento de la energía vital y sus variaciones.

Puesto que el posicionamiento implica advertir las cualidades vibratorias que estén recién comenzando a formarse como flujos, el saber situarnos en este agujero de aparente vacío inactivo e inmóvil representa la adquisición de un aprendizaje, en el cual, podamos identificar el punto de confluencia inicial de muchas energías sútiles de alta vibración en la topografía pránica.

Este punto caracterizado por una aparente vacuidad, se percibe de tal forma, debido a que es un punto de baja inercia del flujo, que por su débil fuerza de arrastre se experimenta como un vacío, una inexistencia, como algo inmóvil. Es el lugar de conformación de un flujo energético perceptible, donde miles de pequeños hilos pránicos imperceptibles se juntan para dar creación a una realidad.

La inmovilidad de este espacio de confluencia es la germinación de muchas interrelaciones energéticas, que luego se vuelven más complejas y difíciles de abarcar en flujos pránicos cristalizados.

A mayor tamaño del flujo, mayor es el gasto energético que debemos invertir para poder captar energía disponible de él. En un flujo de gran tamaño tenemos variabilidades de vibraciones moviéndose con mucha fuerza de arrastre. A simple vista estos flujos son los más fáciles de identificar, de ver u observar, pero la selección y quelatización (solubilización) de ellos implica el gasto de mucha energía de extracción y de acumulación, obteniendo una energía de baja rentabilidad.

Las obras de ingeniería espiritual son cada vez mayores a medida que el flujo está más cristalizado. No así en un flujo recién iniciado, que es en cierta forma sanador, pues habilita una reprogramación desfragmentadora de los aparatos yoicos alimentados por flujos ya cristalizados. Lo que quiero decir es que, por lo común, nuestro ego obtiene su energía de flujos cristalizados fácilmente observables, pero que, para acceder a ellos, debemos utilizar una gran cantidad energía para su extracción, lo que nos mantiene en un estado de baja energía interior. En cambio, en el inicio de estos flujos, podemos encontrar energía natural más vital, sin embargo, estos puntos de inicio se encuentran en lugares difíciles de identificar y debemos para ello trabajar en su observación. El ego se acostumbra a ser alimentado por ciertas densidades de energías y esto determina sus configuraciones yoicas. Si cambiamos la fuente, reprogramamos el ego.

Una vez identificada la puerta de acceso a un flujo en formación debemos volvemos receptivos cambiando la frecuencia de nuestra radio interior y sintonizando el ancho de banda de alta vibración, pero que a la vez es mucho más sutil. En esto seguiremos más bien un modelo de caza y recolección de los frutos del prana, antes que un modelo de pranacultura sedentario en donde cosechemos la energía vital con reglas y sistemas estructurados.

12.  La taxonomía de los flujos pránicos.

La energía es una sola, es la sangre que sostiene al universo. Su comportamiento es a modo de flujos. Los flujos presentan distintos niveles de desarrollo. El flujo tiene un origen de conformación, un punto intermedio y un final de disolución, como veremos más detalladamente luego en las teorías de sucesión de la energía. El acceso a estos flujos de prana es variable en cuanto a la inversión de moneda cósmica (energía vital) que debemos realizar para poder capturarlos. Estimamos que, en el punto de conformación de los flujos, la energía es de mayor calidad producto de su fácil acceso y del menor costo energético para cosecharla, que en comparación a un punto donde el flujo se encuentra más desarrollado. Esto es debido a la naturaleza de su forma vehicular, donde en un inicio el flujo se encuentra menos condensado en la inercia sistémica, que luego termina dando forma a los flujos mayores. El aumento de envergadura del flujo pránico merma nuestra capacidad de acceso a la sutileza. La densidad en los puntos de conformación, la energía se hace llamar sútil, pues aun no es visible al ojo común. Es de mayor eficiencia, no por su esencia misma, sino porque en ese momento se encuentra en un estado en el que posee menores leyes de sometimiento material para limitar su movimiento de alta vibración. El punto de conformación es la vertiente cristalina ubicada en lo alto de las montañas.

Vemos que si no hemos afinado la vista sobre los flujos, en la normalidad, los flujos de energía de mayor densidad y menor eficiencia (calidad) son los que están visibles y más fáciles de acceder, pues poseen un desplazamiento vibracional menos variable, pero los flujos de alta calidad son mas etéricos, mas mínimos, más difíciles de sostener en el tiempo, requieren de mayor concentración y de una mayor perpicacia atencional.

Si nos referimos a la sistémica donde se presentan estos flujos iniciales, al parecer –como decíamos- tienen puertas de acceso que podemos aprovechar para ingresar a ellos en el momento de su preformación o confluencia inicial. Con esto utilizamos el poder auto-organizativo de los flujos naturales para crear nuestros propios cúmulos funcionales.

13.  Presas de acumulación de newen. Creando un paisaje de rehidratación espiritual.

Para desacelerar el paso de la energía de alta vibración es aconsejable desarrollar acumuladores de energía, pues cuando un flujo de energía pasa muy rápido por nuestro organismo no nos es controlable y lo perdemos en un instante sin llegar a aprovecharlo e, incluso, generando daños por la elevada fricción sucedida en los canales por donde fluye la corriente. Ocurre así un fenómeno de erosión de nuestro cuerpo sutil y así se va desgastando y envejeciendo.

La ansiedad es un efecto colateral producto del manejo de energía acelerada dentro de un sistema, que no posee:

  1. Ni la cantidad necesaria de energía acumulada para poder invertir en la recepción y en la manipulación de vibraciones complejas (gestión), y
  2. Tampoco posee los espacios de detención y acumulación de estos flujos (infraestructura).

Dentro de un sistema de abundancia de captura y acumulación de energía vital, no estaremos tan ajustados si aumentamos la velocidad de los ciclos de consumo de energía, pues siempre habrá recursos internos disponibles, en primer lugar, gracias al diseño inicial con el cual fue elaborada la captura y, en segundo lugar, gracias al manejo adecuado de la energía.

De todas maneras, a largo plazo, el valor clave emergente es el equilibrio antes que la velocidad. Cuando estamos acostumbrados a la velocidad y excitación nos es muy difícil parar y dar la media vuelta e, incluso, si quisiésemos dar la vuelta a toda velocidad, la tensión psicológica aumentaría. Por eso identificar las vetas de baja velocidad dentro de un panorama en continuo cambio es asertivo a la hora de actuar.

Para el practicante inicial es oportuno aprovechar estas energías de alta calidad que nos brinda la configuración natural de un momento. El practicante avanzado ya está familiarizado con la prefiguración de los altos flujos energéticos y puede acceder a ellos fácilmente en todo momento, alcanzándolos (o mereciéndolos) incluso de forma continua y sosteniéndolos constantemente.

14.  El oportunismo del trampero como un sistema de sanación.

La barrera de transacción entre los flujos y nosotros es el ego. “Los tramperos” cultivan estas extenuaciones del ego para obtener ganancias con bajo costo de inversión energética, producto de la alineación ideal del contexto fortuito. A este contexto fortuito le podemos llamar recurso silvestre, porque es un recurso que se da de manera orgánica en el entorno, sin necesidad de institucionalizar o de crear pranacultivos con alto coste energético para la reproducción de estos actos de aumento vibracional.

Podemos decir que, dentro de los términos de salud, esta perspectiva corresponde a un enfoque preventivo de mantenimiento precavido contra la depreciación sistémica de nuestro organismo, más que a una reparación de un episodio de daño accidental o agudo por acumulación de actitudes inadecuadas. Toda esta última tendencia a la reparación por sobre la mantención está representada por el actual sistema de salud médico occidental. La reparación corresponde a una remediación, en cambio, el mantenimiento a un ejercicio, a una práctica que puede a llegar ser ninguna si así en su contenido lo prefieres, pero en cuanto a su forma, aunque también puede llegar a ser ninguna, es primario predeterminar activamente el diseño de su puesta en escena.

Por lo general nos cuesta disponer de la energía necesaria para iniciar una rutina de mantención energética, así que menos realizaremos una de aumento energético. Nuestra percepción está acostumbrada a lo burdo y es desde lo burdo que debemos comenzar con un enfoque de decrecimiento para así vaciarnos de los flujos densos y dar espacio a otro tipo de flujos con mayor capacidad de reordenamiento para que se expresen a través de nosotros. Llegado el momento, el universo toma las riendas del sentido y nos convertimos en canales de su mensaje.

Es por esto que los tramperos ocupan la energía que otorga un momento burdo (cotidiano y común) para dar arranque a las trampas que capturan la energía de alta calidad. Utiliza ocasiones habituales como un material temporal y fácilmente renovable en vez de la rutina y la forma estructurada, identificando para ello las fluctuaciones de los flujos donde ocurren sus conformaciones.

15.  Una trampa para sí mismo: El autoengaño como método para el crecimiento personal.

El trampero busca asaltarse a sí mismo, observando que de la misma forma su cuerpo es delinquido por su ego. La llamada tentación es la oportunidad que el ego toma para disolver las acumulaciones energéticas de voluntad. Esto no es del todo malo, por el contrario, es un mecanismo presente en todos los ecosistemas, pero que por lo general en la actualidad se encuentra averiado. La ecosistémica nos dice que para que la energía posea una tasa de conversión efectiva en energía útil mecánica, la mitad de ella debe disolverse en el ambiente en forma de calor, fricción u otras. También el modelo de sucesión pulsante relacionados paradigmáticamente con teorías como el catastrofismo, dice de los sistemas que desarrollan un patrón de acumulación largo y lento (producción) en periodos de estabilidad, luego son seguidos por un periodo corto e intenso de consumo en el que la energía acumulada desciende rápidamente.

El ego es un mecanismo de auto-organización que puede ser estimado bajo los marcos de los anteriores fundamentos, pero el problema es que muchas veces está desajustado, por lo que pierde energía excesivamente sin lograr ni siquiera acumularla y tampoco usarla para fines de mayor auto-organización cuando, por ejemplo, ocurren procesos formativos de rápida estructuración.

Tenemos el caso de la ira, que desatada puede quemar bastas cantidades de energía acumulada y que, luego de ella, habría de prestar mucha atención a una posible conformación de un aprendizaje. Capturaremos tal aprendizaje tan solo si logramos capturar los recursos silvestres (las cenizas) que quedan disponibles en él entorno, pero por lo general, los desajustes egoicos no nos permiten obtenerlo, alejándonos de su sana y eficaz funcionalidad de reciclaje. Los límites de la ira como pulso de descarga dependen de la cantidad acumulada de energía vital en una fase anterior.

16.  Las 4 fases de la energía.

1.- Conservación: periodo estable de lenta acumulación energética y aumento de la conectividad de la diversidad de un sistema.

2.- Descarga: Pulso de corta duración que rompe la conectividad y ocupa la energía acumulada.

3.- Reorganización: la fase más inestable que permite un nuevo desarrollo riesgoso e incierto de nuevas conexiones, en que los nichos psicológicos quedan abiertos y la transformación de la energía acumulada en energía quemada queda disponible aquí para su uso o pérdida. En esta etapa existe la posibilidad de cambiar a un sistema de mayor o menor productividad y organización dependiendo de cómo utilizamos la energía. Podría considerarse como un periodo de aprendizaje.

4.- Explotación de la energía disponible: Es la fase donde se capturan las oportunidades con rapidez y se establecen los patrones primarios para su acumulación y para una mayor conectividad, dando paso nuevamente a la etapa de conservación. El asalto a sí mismo es parte de esta fase.

Este modelo pulsante demuestra que una pequeña cantidad de cambios tienen la capacidad de reconfigurar las conexiones de un sistema. Cualquier sistema que persista está dominado por un patrón de pequeños cambios rítmicos que mantienen y conservan su estabilidad mayor. Podemos observar que, por un lado, tenemos periodos armoniosos y duraderos, mientras que, por otro lado, tenemos periodos episódicos y poderosos. El equilibrio asimétrico entre ambos, tensión y liberación, expresa nuestra humanidad plenamente expandida.

17.  El recurso silvestre como punto de partida.

No hay una forma específica de utilizar eficientemente los recursos silvestres. El enfoque para atrapar el newen es abierto, creativo y en función de cada situación, aunque se refiere a la utilización de los servicios gratuitos ambientales ofrecidos por el contexto, de tal modo que nos resulta de fácil uso las actividades de aumento de la fuerza interior, pues su acceso es de muy baja inversión volitiva, es decir, ocupamos muy poca moneda cósmica para crear más de la misma.

Este patrón de aprovechamiento busca la complejización o aumento en la auto-organización de un organismo partiendo desde un punto actual donde la energía acumulada no es suficiente como para iniciar una actividad de reorganización compleja de mayor inversión de arranque y de mayor costo de mantenimiento. Este punto inicial es el más común entre nosotros.

18.  La energía se cría: Sobre el jardín interior y sus pranacultivos.

La cantidad de energía recolectada posibilita la generación de otras formas más complejas de su acumulación. En un inicio, partimos como un pequeño oasis que recolecta y acumula el prana en nuestro interior, ya para luego transformarnos en un bosque con una mayor capacidad de acumulación de esta energía de la vida. El bosque mejora la tierra donde es asentado, de esta forma si queremos mejorar nuestro organismo-tierra, debemos tener frondosos bosques interiores de acumulación de la energía de vida-agua.

Para tal objetivo, primero, debemos hacer llegar a nuestras tierras la vida creadora. Si tuviésemos que crear un principio diríamos que: “primero captura de prana, luego acumuladores que se erijan asemejando a lo natural y luego mejoramiento del organismo.”

La posibilidad de concentrar los recursos excedentes que nos brinda el entorno en un sitio en particular, nos permite la distribución de la energía reservada hacia lugares interiores donde nos encontramos con una mayor sequía espiritual o que, debido a nuestra topografía interior, nos es muy difícil irrigar con energía de manera natural. De este modo podemos producir la expresión saludable del patrón evolutivo y sucesional desde diversas zonas nucleares hacia las zonas fronterizas de escases. Este sistema de captura, acumulación y distribución/mejoramiento de la energía habla, en fin, de la gestión para su máximo control y aprovechamiento.

Vemos entonces que nuestra relación personal con la energía se desarrolla en múltiples etapas, por lo que decimos que debemos criar nuestra energía interior, del mismo modo como el jardinero trabaja en su jardín.

19.  Competencia y cooperación.

A mayor madurez de los sistemas colectores de energía de un organismo, mayor estabilidad, menor gasto energético en la mantención del organismo o dicho a la inversa, mayor eficacia. Además siguiendo la clave ecológica, el organismo establecerá ya no relaciones competitivas con su entorno (relaciones destructivo consumistas, lo que aproximadamente podemos decir que en el libro “Ismael” su autor Daniel Quinn les llama “los tomadores”) sino que establecerá relaciones cooperativas o constructivo creativas, lo que Ismael llama “los dejadores”, debido a que este último tipo de relaciones ecológicas establecida por parte de estos organismo evolucionados buscan el beneficio mutuo y cooperativo basado en la observación de que todos somos parte de una red interdependiente y simbiótica

Parafraseando a David Holmgren el consumo de energía es un proceso de integración con el universo, en esto damos a notar la forma creativa o destructiva y la calidad alta o baja del consumo energético que establecemos con el entorno. Debemos entender estas relaciones duales dentro de un contexto de múltiples relaciones entre organismos vivientes. El diseño energético para la cooperación depende de un amplio entendimiento de diversas relaciones de depredación, parasitismo, competencia, evasión, mutualismo y simbiosis. Aunque aparentemente depredación y simbiosis parecen opuestas, ambos implican una integración con el ambiente y pueden verse como senderos diferentes a la hora de viajar hacia la integración. Necesitamos una visión equilibrada de la contribución real de todas estas relaciones con los sistemas naturales antes de evaluar la competencia destructiva consumista como algo simplemente malo. Para ello es menester trascender la dualidad y ver totalidades. Muchas veces los árboles no dejan ver el bosque.

20.  Recolección y desaceleración del newen.

El humano recolector de la fuerza de vida busca generar pequeños cambios de corto alcance, pero que, a diferencia de otros sistemas de generación energética, él ocupa un bajo costo de transformación, pues posee la información necesaria para acceder al recurso disponible con muy baja resistencia.

Almacenar la energía significa que esta se hace más lenta para su mejor utilización y distribución a lo largo del tiempo. Una reducción de la velocidad del flujo es una reducción del movimiento total de un sistema, pero no lo es de su calidad vibratoria. La calidad se encuentra en estrecha relación a otros factores.  A mayor calidad vibracional, mayor es la eficacia y el rendimiento de la energía pránica.

La desaceleración del flujo incrementa la disponibilidad de energía de alta calidad para desarrollar sistemas de autonomía y autosuficiencia de un organismo frente al acecho de las energías entrópicas de baja rata vibratoria, que hipnotizan y enferman finalmente al portador. La disponibilidad interna constante de energía desacelerada es usada para una distribución más óptima, independizándonos del excesivo consumo disfuncional de energía de baja calidad. Entonces, tenemos al cazador que en una primera táctica busca un punto de fácil acceso a energías de alta calidad y que luego acumula en su interior.

Así en la transición pasamos desde:

a.- un organismo que utiliza sus bajas reservas energéticas para llenar estas mismas reservas en un patrón circular con una baja tasa de inversión para otras actividades,

b.- a otro organismo ascendente, que busca la manera de mejorar el área de captura de energías y, a la vez, aumentar la capacidad de acumulación de sus reservas con el objetivo, por un lado, de no tener que depender en extremo de fuentes de energía externas y, por otro, con la capacidad de tener más energía disponible para invertir en procesos de mayor auto-organización, saliéndose del círculo vicioso de tan solo utilizar energía para cosechar más energía.

21.  Newentropía: Desde el centro de la oscuridad surge un haz de luz.

La evolución y sus distintas especies reflejan la capacidad de captura y almacenaje de energía. La newentropia es un hecho evidente de la tendencia al orden dentro del caos. Cazando “el momento oportuno” buscamos crear pequeños oasis dentro de nuestro basto desierto entrópico. Estos pequeños oasis pránicos deberían ser vistos como posibles concentraciones energéticas para establecer más mecanismos de captura, con el objetivo de ir mejorando y agrandando estos núcleos de orden realizador y así abarcar más “momentos de acceso” hasta un continuo espacio-temporal, lo que involucraría ya un cambio completo del individuo y de su función ontológica.

Una diferencia de estos núcleos de virtud (oasis pránicos) con otros núcleos contrarios de pérdida energética es que los primeros nos llevan a ser parte de un orden de liberación, en cambio los otros núcleos nos ingresan a un orden de dominación y control por parte de ecosistemas mayores (esclavitud entrópica).

22.  El acceso errático.

En un principio, cuando la acumulación de energía es baja, las posibilidades de adopción de actividades complejas de alta vibración son más erráticas. Sin embargo, esto se puede sopesar si aumentamos los frentes de accesibilidad a pequeños y múltiples flujos de alta calidad, descentralizados y de baja inversión de unidades de alto valor energético.

Luego este método puede mostrar una gran capacidad para desarrollarse por pasos crecientes a un sistema más refinado sobre sí mismo.

23.  Oasis pránico.

Los oasis como pequeños refugios temporales ante la gran tormenta de la homogenización entrópica son de fácil manejo y no requieren de una excelsa mantención. Es una estrategia barata y abundante en recursos energéticos renovables que tiene su mérito frente a estrategias costosas y perdurables. Quizás el sendero a seguir es más bien el establecimiento de pequeños centros flexibles de acumulación de energía de calidad a una escala óptima de aplicabilidad, en vez de modelos de cambio progresivo rutinarios y con un alto costo volitivo o, de modelos que buscan el cambio general de la corriente del ser. Sin embargo, es conveniente considerar como parte de un diseño integral de acción una aproximación a un enfoque intermedio entre duradero y renovable. Podemos elaborar un diseño cuyos cimientos estructurales sean duraderos, pero cuyo contenido o relleno sea renovable.

24.  Diversificación de actividades espirituales.

Ahora bien, la diversificación de instancias espirituales es primordial a la hora de un crecimiento hacia una espiritualidad que sostenga funciones a mayor escala sistémica de un organismo. La diversidad debe considerarse un resultado entre equilibrio y tensión, entre variabilidad, productividad y poder personal. Por lo general, la ley entrópica tiende a un impulso extremo de diversificación de la energía y el humano busca en cambio la productividad de ella. Dentro del diseño de diversas estrategias espirituales debemos considerar este impulso de diversidad como parte valiosa e integrarla dentro de nuestros márgenes funcionales. De hecho, la diversidad es un factor de equilibrio de gran importancia que impulsa la funcionalidad y, más bien, esta se traza como un equilibrio dinámico co-sostenido por una tensión complementaria. La diversidad tiende a reducir la competencia y promover la cooperatividad en nosotros y con nosotros mismos.

25.  Una actitud inadecuada, sostenida en el tiempo, es causa de enfermedad.

Beber de una fuente de baja calidad energética es causa de enfermedad. Como ya hemos dicho, por lo general, las fuentes de baja calidad son de más fácil acceso que las de mayor calidad, sin embargo, ambas están presentes por igual en la naturaleza, ya que la naturaleza de la energía es la misma. Así que es por esto que nos centramos más bien en el tema de la accesibilidad. Creemos que el problema no es una escasez de energía de alta vibración, sino que no tenemos conocimiento de la naturaleza de los flujos. Los flujos solo son visibles cuando llevan una vida media de desarrollo. Lo que sucede previo al germen de un flujo es pequeño e invisible a la vista común y sin embargo es el punto de mejor acceso para obtener los beneficios de una energía altamente nutritiva y sanadora.

26.  El nicho psicológico del Yo.

La continua ocurrencia de estas actitudes inadecuadas es sostenida bajo factores emocionales estabilizados por un nicho psicológico, que promueve relaciones con los sistemas que acarrean un descontrol de ingreso y salida de la energía. Por lo que a una actitud inadecuada le resulta mucho más difícil presentarse en otro nicho psicológico, ya que este no posee las mismas características que le dan fuerza y poder en su nicho de origen. De una variedad de nichos podemos obtener una diversidad de rendimientos energéticos. El número de conexiones funcionales entre estos diferentes complejos psicológicos es lo que genera estabilidad contribuyendo en la autorregulación del individuo.

27.  Soluciones apropiadas a la situación.

El asalto a uno mismo busca el reemplazo de soluciones mentales masivas que se extiendan a todos los campos del ser por una diversidad de sistemas y soluciones que se adapten funcionalmente al contexto de la situación y a los distintos complejos yoicos que habitan dentro de un mismo individuo. Esto involucra un cambio paradigmático de acción desde la elaboración de actividades reductivas y con tendencia a la segregación a otras actividades de acciones complejas integradas. La elaboración de un solo tipo de solución aplicada en masa a condiciones diversas trae consigo la desfuncionalización y desconexión de la diversidad ante la complejidad enorme de las situaciones.

Por ello, requerimos de la identificación de la diversidad de conexiones que ocurren en un presente y, a la vez, precisamos determinar los flujos que alimentan estás conexiones en el contacto entre ellas. Cada aparato yoico es alimentado por sus flujos energéticos predilectos. En cada estado psicológico podemos identificar el punto de origen de la fuente con la que estamos funcionando. Nuestra mente encargada de administrar estos flujos es naturalmente diversa, es por esto que la diversidad del método refleja la abundancia de nuestro interior, considerando un diseño de acción que permite la expresión plena de la naturaleza a través de la captura por posicionamiento y la acumulación de fuerza vital desacelerada para su posterior distribución a escala personal.

28.  La conciencia de asalto

La orientación de la conciencia de asalto se enfoca en el margen del flujo libre y natural de las energías, sin luchar con ellas, para extenderse en diferentes posibilidades exploratorias que nos ayudarán a encender nuestra transformación.

La mayoría de nosotros estamos atados a un periodo pre-juvenil en cuanto al desarrollo de nuestra espiritualidad, de esto radica el carácter juvenil exploratorio de la propuesta planteada por el Trampero de Newen (antes de entrar ya a un periodo más sobrio de adultez espiritual). Pero más bien que generar un diseño aleatorio hacia una propuesta madura, hablamos de viajar hacia un equilibrio entre estabilidad y cambio constante en un diseño evolutivo, que se construye a partir de las bases espirituales juveniles, integrándolas más que aislando tales procesos.

29.  La operativa del acecho.

El acecho a uno mismo, en su flexibilidad y diversidad, busca la construcción y reafirmación de la identidad espiritual única de cada persona. Se inicia con una fase de búsqueda exploratoria, que nos permite experimentar con nuestros propios métodos de caza. En vez de intentar cambiar la dieta alimenticia de un Yo, que es ya un flujo bastante cristalizado, nos recomienda orientar la acción a buscar el origen de tal flujo. Una vez identificado el flujo, esperamos calmadamente a que el nicho ecológico que sostiene la conducta se encuentre cansado o debilitado por causas netamente accidentales y ahí arremetemos a transformar aquel acto de alimentación por otro más noble. Y así sucesivamente con todos los hábitos, conductas, pensamientos o cualquier expresión consciente de la energía.

Luego, en un segundo paso, nos referimos a la creación de reservorios de energía de alta calidad, que nos permitirá a futuro poder invertir tales acumulaciones energéticas en, por ejemplo, una educación alimentaria que mejore los hábitos de ingesta energética de nuestros aparatos Yoicos. Eso sí, para el establecimiento de tales reservorios, es necesario, en primer lugar, poder saber acceder a la energía. Por lo general, en nuestras prácticas cotidianas invertimos y quemamos energía. Los reservorios energéticos son prácticas que nos llevan a acumular más energía interior. Según la cultura, hay prácticas tales como el Taichi o el Chikung de oriente, el Yoga indú, etc. Para la zona mapuche una práctica de reservorio, que aumenta la vitalidad, es bañanarse en la cascada al amanecer. La cascada es una zona de mucho poder energético, al igual como la costa donde rompen las olas del mar. Para desarrollar tal interés debemos en primer lugar saber percibir tal energía antes de acumularla. El desarrollo del interés espiritual es a lo que apunta el trampero como objetivo a largo plazo. El interés por una actividad está fuertemente sostenido por saberes psicológicos de acceso a cierto tipo de formas de flujo energético.

30.  Paralelo entre desarrollo espiritual prejuvenil y maduro.

Realizando un paralelo entre organismos con un desarrollo espiritual prejuvenil y otro maduro podemos trazar un recorrido que va de un bajo desarrollo espiritual a un de alto desarrollo espiritual. De una menor capacidad de acumulación de prana a uno que alberga más energía. De una menor calidad de rendimiento a uno de mayor rendimiento. De mayor inestabilidad y menor resistencia a la perturbación, a uno de gran estabilidad y alta resistencia. De baja diversidad de acciones de captura de energía a uno de mayor diversidad. De mayor predominancia de actitudes de competición (lucha) por la captura energética a uno de mayor cooperatividad (disfrute).

31.  Materialización: destilar y condensar la energía sutil.

Para el asaltante, que ha identificado un borde de contacto (o punto de confluencia donde se inicia el flujo de energía) le es preferible su accesibilidad de manejo antes que acometer a los flujos cristalizados en pleno desarrollo, ya que, para estos últimos, la inversión energética que debe aportar tan solo para su movilización y desbloqueo es mayor que en los puntos de confluencia, debido a que están más encriptados. Por su estructura, en los puntos convergentes ocurre una alta disponibilidad energética, en la cual, pueden establecerse nodos portátiles de acumulación de energías. Debemos procurar siempre incrementar los puntos productivos.

Por ejemplo, un punto utilizado, por los respiracionistas, es el espacio de conexión entre el aire que ingresa a los pulmones y el aire que sale de ellos. Este es el punto de concurrencia de 2 paisajes pránicos. Aquí ocurren múltiples micro-explosiones a distintos niveles, etéricos e inorgánicos. Si se le presta atención al punto de contacto, este condensa la energía sutil del sector producto de la aparición de la conciencia. La energía presente, entonces, puede transformarse y materializarse en energía orgánica (agua) de alta sutileza y quedar disponible para nuestro cuerpo. Véase: La Atomización Particular del argentino Victor Truviano.

Cuando la conciencia destila la energía sutil de un proceso, esta energía de alta vibración se condensa y vuelve disponible para su uso en nuestro nivel dimensional. Entonces, para este caso, no es que estemos respirando aire, sino agua.

32.  Desde el control de bienes hacia el control de la información.

De esto, es que podemos identificar muchos otros lugares de confluencia que generan un plus de conciencia. Para esta forma de tratar técnicamente la espiritualidad, la conciencia es la guía, muestra y descubre hacia donde debemos dirigirnos. Viajamos desde un modelo de energía fijada en bienes materiales a un modelo que se dirige al control informacional de los flujos de la energía, que conforma la producción de estos mismos bienes solidificados. La conciencia nos muestra el punto de confluencia donde establecer la trampa. Esta trampa siempre es puesta en lo invisible, desde ahí modificamos lo material, manejamos solo el aspecto informacional que sostiene la plataforma de la realidad.

33.  El control descendente para la delimitación del objetivo en la pradera pránica.

Al momento de querer ingresar en el contexto de una actividad espiritual (contexto sagrado de sanación) debemos buscar realizarla en la menor escala práctica posible, es decir, generar una acción de caza consciente en el contexto adecuando, según nuestro clima psicológico del momento, sin generalizaciones, para disminuir, de tal modo, la complejidad inicial de manejar demasiada velocidad energética.

Le llamamos control descendente a establecer un manejo sobre lo que tenemos influencia más que tratar de dominar aquello que se nos escapa de nuestro campo de poder personal o campo volitivo. El principal problema para el control descendente es que hacemos demasiado y demasiado rápido. Por lo general, manejamos grandes y densos flujos energéticos, que nos dificultan finalmente su adecuado control. Así que mejor, como tramperos, calibramos una mira buscando pequeños cambios en la variabilidad de la densidad energética tanto egoica como del entorno, buscamos pequeñas pistas de acceso en nuestras ensambladas e inaccesibles conductas y hábitos, y actuamos ahí, pues esperamos que logren un impacto estratégico en la relación con sistemas de mayor tamaño que nos acechan.

El control descendente es un modo de delimitar el objetivo, que se propone como una actividad pionera de recolonización de pequeños aspectos de nuestra vida cotidiana, que identificamos como lugares que pueden ser muy eficientes para la transformación a la hora de utilizar nuestros recursos limitados.

En su relación con el medio, nuestro campo volitivo puede ejercer poder buscando crear oasis verdes de espiritualidad, a modo de generar cúmulos energéticos que promuevan luego el interés por una espiritualidad más compleja y desarrollada. Se podría argumentar que nuestra motivación se fundamenta en un patrón de conducta de la energía interna que es cambiante e inestable, cuyo centro se ubica en diversos lugares y formas y que se encuentra vedado para nosotros mismos hasta cuando alcanzamos un punto de mayor conocimiento que nos otorgue la capacidad de descubrir y prever la conducta de tal o tales centros.

34.

35.  El enjambre para una identificación caótica del patrón de la motivación.

Este modelo es simple, económico y oportunista, basado en una forma de actuar equivalente al movimiento de un enjambre. Espera oportunidades azarosas, no gasta energía en crear ni controlar el medio para generar actividades, ya que, si la persona posee poca energía de alta calidad acumulada o moneda cósmica, simplemente ocupará todo su plus en una planificación de alta calidad en esta actividad y luego basado en su patrón de centro de motivaciones cambiantes se dispersará sin lograr el cometido inicial.

El modelo cazador de energías basado en la identificación caótica de la motivación actúa para manipular los flujos de energía en un punto donde recién se proyectan y empiezan a juntarse o a cristalizarse y, donde aún, los flujos no han tomado fuerza de inercia grupal. Es en ese punto de conjugación donde se captura y almacena la energía. En este sentido es un método intuitivo, pre-mental. Es una de las formas más económicas (volitivamente hablando) de capturar energía. Estas inversiones de utilidad darán fruto en sistematizaciones de acciones cada vez más eficaces en la captura y almacenamiento de energía vital. Aunque los patrones de acción basados en la motivación son diferentes en cada persona, creo que un sistema de acción basado en un patrón errático como lo es enjambre es acertado para comenzar. Una vez asentados los oasis podrán fortalecerse también otros patrones de conducta, como lo es el patrón funcional o celular, el patrón de red distributiva de motivaciones o integral, el de red social o de enlaces o, el patrón en red orbital donde las acciones giran en torno a un centro definido, que posee tal fuerza gravitatoria que logra que todas las acciones estén bajo su jurisdicción.

Este modelo dinámico para acceder a la meditación o, en terminología mapuche, al estado de centinela (lloftüchelen) fue creado dentro de una filosofía cultural indígena que no separaba educación de trabajo, que no separaba religión de naturaleza ni guerra de espiritualidad. De hecho aquí se usa terminología de guerra para definir como metáfora el camino espiritual.

Como nexo, el teórico Jorge Ferrer plantea el giro participativo de la espiritualidad y con ello además aprovecha de dar resalte al aspecto espiritual plenamente encarnado en el sexo creativo y otras actividades que por lo general no son consideradas como repertorios de acceso a dimensiones más sutiles y espirituales, dando así cabida a la construcción de una nueva ciencia espiritual holística, que integre por decirlo de alguna manera las cualidades humanas de los 7 chacras desde una espiritualidad que abarque la supervivencia física, la sexualidad, la energía vital, el amor, la comunicación, los planos psíquicos, astrales y transpersonales.

Los autores en que me baso para la creación de este texto principalmente son:

Ziley Mora Penrose, filósofo chileno, experto en cultura mapuche.

Dario Salas Sommer, filósofo chileno, creador de la filosofía operativa y de la física moral.

David Holmgren, australiano, Co-creador de la permacultura.

  1. A. Yeomans, ingeniero australiano, creador del sistema de diseño hidrológico Keyline.

 

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